LA PRINCESA Y EL PASTOR – LEYENDA ASIÁTICA (QI XI, TANABATA)

Publicado en 1 Julio 2015

El Emperador de Jade (en China)/ Dios celestial Tenkou (en Japón) tenía una hija llamada Zhinu (“la muchacha tejedora” en China)/ Orihime (“princesa de los tejidos” en Japón), a la que con frecuencia se representa tejiendo nubes de colores en el cielo y que ,en la versión japonesa de esta leyenda, trabaja con un telar llamado Tanabata, junto a un río en el cielo llamado Amanogawa, la vía láctea.


Un día la princesa tejedora conoció a un modesto pastor llamado Niulang (China) / Kengyu (Japón). Ambos, al verse, se enamoraron loca y apasionadamente, hasta el punto en el que los dos enamorados empezaron a descuidar sus labores para estar juntos. Esto hizo que el Emperador de Jade/Dios celestial Tenkou se enfureciera tanto que les prohibiera verse más y los situó a cada uno en una orilla distinta del río del cielo, es decir, la Vía láctea.


La princesa, muy triste, rogó a su padre poder ver a su amado una vez más. Finalmente, este se apiadó y permitió a los amantes poder volver a encontrarse en un puente sobre el río una vez al año, la séptima noche del séptimo mes. Pero esto solo sucede si el Emperador de Jade/Dios celestial está contento con el trabajo de su hija y hace que esa noche no llueva porque, si no, no podrán verse hasta el año siguiente.




Gente vistiendo yukatas en la festividad japonesa de Tanabata.
La historia es la explicación mitológica para un fenómeno que se puede observar en el firmamento. La estrella Vega está situada al Este de la Vía Láctea y la estrella Altair está al Oeste. Sin embargo, durante el primer cuarto lunar (séptimo día) del séptimo mes lunar (en torno a julio/ agosto), las condiciones lumínicas hacen que la Vía Láctea parezca más tenue, como si un puente uniera las dos estrellas.


FIN

Escrito por olga

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